
María Magdalena no es un arquetipo distante, ni un símbolo antiguo. Es una frecuencia viva, una vía de acceso al amor encarnado, a la sabiduría del cuerpo, a la voz que guía desde dentro.
Estamos en un tiempo donde las voces de las mujeres están despertando. Donde la energía femenina pide ser honrada, encarnada y llevada a la acción.




Si sentís el pulso, el cosquilleo, la intuición… no lo ignores. Ese es el lenguaje de lo sagrado llamando a tu puerta.


